Somos un presente continuo, evolucionamos continuamente

Somos un presente continuo, evolucionamos continuamente

Ago 23, 2025 0 Por Omar El Bachiri

Si lo deseamos, cada día podemos aprender cosas nuevas y, por lo tanto, cada día podemos ser más inteligentes que las veinticuatro horas anteriores. Hay muchas maneras de aprender y entre ellas está: ver documentales, leer libros, artículos de prensa o conversar con gente más inteligente o culta que nosotros. La cuestión es que es innegable que si prestamos atención a la nueva información que nos llega diariamente y la asimilamos de manera voluntaria, puede modificar nuestras creencias y con ellas, nuestra manera de interpretar las situaciones. Así que, si lo deseamos, podemos mejorar constantemente y pasar de ser considerados por los demás como incultos o burros a estar titulados como médicos, abogados, psicólogos, ingenieros, etc. pasados unos pocos años.

Con lo cual, ya no somos los mismos, ni para la sociedad, ni para nosotros mismos, hemos evolucionado, pero también puede suceder a la inversa, podemos involucionar, es decir, retroceder. Hay gente que de joven es inteligente, culta y educada y de adultos son personas problemáticas, no tienen recursos económicos o son mal habladas. En vez de aprovechar las oportunidades que su situación social les brindada, las dejan de lado o simplemente, siguen un camino opuesto. Con esto quiero decir, que los artículos calificativos utilizados para etiquetarnos no son fijos, van cambiando si así lo deseamos. Igual que el aspecto físico, hoy podemos tener uno y pasado unos meses, tener otro totalmente diferente. Así pues, siendo conscientes de estos cambios radicales que podemos sufrir tanto de manera voluntaria, como involuntaria, la vida se nos facilita bastante mentalmente dado que, sabemos que hay situaciones que dependen mucho de nuestras propias decisiones.

Digamos que dilapidamos el dinero por el motivo que sea, pero un buen día, empezamos a preocuparnos por nuestra jubilación y decidimos cambiar la manera de ver el dinero. Ahora lo queremos ahorrar o invertir, entonces, nos informamos de cómo hacerlo de la mejor manera e inevitablemente, modificamos nuestros hábitos y costumbres y, por lo tanto, hemos pasado de ser gastadores compulsivos a ahorradores. A gestionar nuestro dinero de manera productiva, lo hacemos trabajar para nosotros y así con cualquier otro ejemplo. La cuestión radica en querer realizar al cambio y además, siendo conscientes de este hecho, disfrutamos todavía más los momentos porque los consideramos como etapas de la vida.

Situaciones por las cuales tenemos que pasar para aprender así, a vivir mejor la siguiente etapa, aun desconociéndola. Sabemos que tendremos las herramientas apropiadas para afrontarla de manera productiva o por lo menos, de manera no traumática. Así es que, cuando interpretamos las situaciones de manera temporal, inevitablemente, emocionalmente también lo hacemos y, por lo tanto, los sentimientos y las sensaciones que le asociamos son de corta duración. La frustración, la desesperación o la alegría estarán presentes porque son el reflejo de cómo estamos emocionalmente, pero no condicionan nuestro futuro a largo plazo. Es un estado mental utilizado como una guía por saber para dónde ir y sobre todo, para saber valorar las situaciones en su justa medida.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor