¿Ser adinerados o aparentar serlo?

¿Ser adinerados o aparentar serlo?

Ago 16, 2025 0 Por Omar El Bachiri

Está muy bien pensar que si pedimos al universo ser adinerados, este nos lo concederá y lo único que tenemos que hacer es visualizarnos como tal, pero, esto no significa comportarnos cómo adinerados. En todo caso, será pensar que lo somos y esperar que suceda el milagro, pero desgraciadamente, hay gente que no se siente cómoda en su clase social o con la cantidad de dinero ganado anualmente. Entonces, en vez de buscar maneras de ampliar su fuente de ingresos para vivir como lo desea, prefiere endeudarse con las entidades financieras. Es decir, vive por encima de sus posibilidades y no hay que ser un genio de las matemáticas por saber que esto no es sostenible en el tiempo dado que, llegará un momento en que el reembolso del capital superará al ingreso. Por lo tanto, llevar un estilo de vida insostenible económicamente, se traduce en problemas financieros y de rebote, también mentales.

La ansiedad y la angustia se convierten en insomnio y este, conduce al malestar generalizado y si la persona está en pareja, muchas veces, también condiciona el futuro de la relación sentimental dado que, acostumbra a ser una fuente de discusiones. Así pues, vivir por encima de nuestras posibilidades de manera indefinida es sinónimo de autolesionarse, pero, por suerte, tenemos el carnaval para evitar este malestar. Son unos días al año donde tenemos la posibilidad de escoger la apariencia física o social que queramos. Pero, como todo el mundo puede hacerlo, ya no es atractivo porque, aparentar un estilo de vida superior al que tenemos es querer presumir de nuestras carencias. La persona que vive de este modo está exteriorizando su complejo de inferioridad o sus ganas de ser superior a los demás.

Entonces, estamos hablando de gente infeliz y que quiere mitigarlo comprando cosas innecesarias o gastando dinero en lugares únicamente para ser vistos por los demás y, así sentirse integrados en su círculo social. Es un comportamiento infantil, típico de la adolescencia, donde pensamos que por el simple hecho de vestir con ropa de marca ya formamos parte de un grupo en concreto. Es una época en la cual estamos construyendo nuestra personalidad, aprendemos nuevas maneras de hablar, de vestir y de comportarnos socialmente, pero hacia los veinte años, la gran mayoría la tenemos definida y entendemos que la ropa y los objetos que podamos tener no definen nuestro estatus social. Es nuestra cuenta bancaria quién lo define, según el dinero que tengamos, formaremos parte de una clase social o de otra y esto se traduce en el esfuerzo económico de cada uno para mantenerlo.

Hay quien trabaja cuarenta horas semanales y, hay quién tiene que dedicar setenta para comprar las mismas cosas y después, está la gente que ni dedicando las veinticuatro diarias se lo puede permitir. Entonces, en vez de prepararse profesionalmente para superar esta barrera económica, prefiere no esforzarse e ir por la vía rápida, financiar su estilo de vida, hipotecar su futuro. No tiene en cuenta las repercusiones mentales que esto conlleva.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor