Las drogas y la sociedad

Antes de empezar a leer el artículo ten presente que somos una sociedad adicta a las drogas. Todos consumimos azúcar, o bebemos café, o alcohol, o fumamos tabaco, o nos medicamos con psicotrópicos (antidepresivos, ansiolíticos y somníferos). Haz la prueba y busca alguien que no tome ninguna de las cinco sustancias que he mencionado.Te será casi casi imposible encontrarlo pero, en contrapartida, encontrarás muchos que tomamos alguna de ellas y bastantes que toman las cinco.

Somos consumidores de drogas legales y lo tenemos que aceptar. Estoy hablando de su legalidad. De drogas legales e ilegales. Somos una sociedad que facilita su acceso. Tienes que entender que según en qué país y/o cultura vivas encontrarás normal el consumo de cannabis, cocaína, anfetaminas y cualquier otra droga. Por ejemplo, en Holanda, Estados unidos y Canadá es legal el consumo de cannabis. En Bolivia y Perú es legal masticar hojas de coca y en la mayoría de países es legal que un niño diagnosticado de TDA-H se medique con anfetaminas. Dicho esto, ten presente que la mayoría de drogas ilegales se crearon en un principio como medicamentos. Dos buenos ejemplos son la heroína y el LSD (éxtasis). Si, como lo estás leyendo. La heroína fue creada como medicamento para el dolor de garganta y el LSD, se creó para tratar la depresión y la ansiedad. Con el transcurso de los años se vió que los efectos secundarios eran peores que los beneficios y se prohibió su consumo.

La pregunta clave antes de consumir es, ¿qué busco de la sustancia? Alegría, euforia, relajación, alucinar, formar parte de algún grupo en concreto, etc. A partir d´aquí la sociedad podemos tener una idea de cómo afrontar el problema del consumo y ofrecer alternativas a la población. Ten presente que las tres drogas con más adictos son el alcohol, el tabaco y los medicamentos psicotrópicos. En este mismo orden. Aunque parezca extraño hay mucha gente adicta a los medicamentos pero, esto tiene su explicación. Si los responsables de recetar medicamentos no fueran tan permisivos, su consumo no sería tan elevado. Los médicos y psiquiatras tendrían que empezar a no prescribir tantos medicamentos psicotrópicos y hacer más su trabajo. Curar al paciente.

Buscar la cura de su malestar. Muchas veces un estado depresivo o de angustia se supera adquiriendo nuevas formas de afrontar la vida. Es decir, una forma diferente de interpretar las situaciones porque, siempre dependerá de nuestro estado anímico y de los objetivos que tengamos en ese preciso momento. Con esta simple explicación ya entiendes porque la misma situación, muchas veces nos afecta de manera diferente a cada uno. Es como dice la famosa frase, “Nunca llueve a gusto de todos”.

Medicando, lo único qué se consigue es dejar a la persona en estado letargo y no se soluciona su situación personal. Esta forma de trabajar está creando una sociedad adicta  a los medicamentos. Sin terapia psicológica no tiene sentido medicar con psicotrópicos. Tienen que ir de la mano y como último recurso. No olvidemos que es droga legal. No se puede acceder a ella sin receta médica.

¿Has visto qué fina es la línea entre la legalidad y la ilegalidad? Es una simple hoja blanca. Muchos adictos a la heroína empezaron medicándose con opiáceos pero, se engancharon y cuando ya no tenían acceso a más recetas médicas se pasaron al lado ilegal. La heroína es un opiáceo muy potente. Luego, como prevención del consumo se podría fomentar todavía más el deporte y el hábito de una buena alimentación. Una persona que practica deporte regularmente y cuida su comida, raramente tendrá problemas para dormir. Muchos problemas psicológicos vienen de aquí. De la falta de sueño. Por culpa de un sueño no reparador. La persona solo levantarse se toma una pastilla o fuma o bebe cualquier bebida alcohólica. Para poder afrontar la jornada laboral. A media mañana, todavía está dormida o ya está estresada y se toma otra pastilla o vuelve a beber más alcohol o ya se ha fumado medio paquete de tabaco. Cuando acaba la jornada y vuelve a casa, todavía se toma otra dosis de su droga particular. Es un bucle que no se acaba nunca. Alcohol, tabaco y medicamentos psicotrópicos. Curiosamente a esta persona le sorprende que la juventud abuse del alcohol.

Hay una forma sencilla de saber cómo es una persona o un conjunto de personas (la sociedad). Nos tenemos que fijar en su comportamiento y ver si hay coherencia entre lo que dice y lo que hace. Una sociedad que critica a los menores de edad por abusar del alcohol pero, desde que son muy pequeños, les enseña que para festejar cualquier evento tienen que hacerlo con alcohol, no es muy coherente. Ya sean las fiestas del pueblo, un cumpleaños, una boda, un bautizo, la cena de navidad, etc.

Otra incoherencia es prohibir fumar a los hijos pero, los progenitores lo hacen ante de ellos. También, una conducta muy perjudicial. Casi mortal, es que muchos padres y madres dejan los medicamento psicotrópicos al alcance del menor. Los dejan sobre la mesa, en la cocina, en el comedor o en cualquier lugar de la casa. El menor puede coger la pastilla y sin ser consciente del peligro que supone, se tomará una, mezclada con alcohol y quizás, se muera allá mismo. El corazón deja de latir. Estoy hablando de droga. Legal pero droga.

Está muy bien hacer campañas contra las drogas ilegales pero, se tendría que empezar controlando las legales. Las que están al alcance de todos. ¿Cómo puede ser que un menor entre a una tienda y pueda comprar alcohol sin ningún tipo de control ? o también, ¿Cómo puede ser que vaya a un bar y saque tabaco de la máquina? Formamos parte de una sociedad que encuentra normal ver fumar a un menor, con 14 años.

 

Por Omar el Bachiri

Psicólodo clínico y escritor

 

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