Maltrato al hombre

 

Socialmente se cree que la mujer es dócil y tierna por naturaleza. Que no es agresiva, ni malvada como puede serlo el hombre. Es decir, que no es capaz de golpear, ni cometer un crimen. Estas ideas están infundadas en los estereotipos culturales y nos educan bajo estas premisas. Dicho esto, dejar claro que el maltrato nunca está justificado. Venga de quien venga. Pero, hay que reconocer que la violencia siempre ha existido.

Es un arma usada para sobrevivir o para ejercer el poder sobre alguien. Para tener el control. Se puede hacer de dos formas diferentes. Usando la fuerza física o la psicológica y tanto hombres como mujeres desean ambas cosas. El poder y el control. Luego está la frustración personal. Muchas veces para afrontarla, se recurre a la agresión. Sucede cuando la persona no tiene herramientas mentales. No sabe discutir, dialogar, ni razonar. Es incapaz de expresar sus sentimientos y no encuentra otra forma de hacerlo. Es una forma rápida de imponerse y al mismo tiempo es una vía de escape de energía. La persona expulsa toda su rabia contra la otra. En este caso hablamos de la mujer contra el hombre. Esa rabia no tiene que ser siempre física. También puede ser psicológica. Esta segunda opción es peor a largo plazo porque, los daños cognitivos sufridos pueden llegar a ser irreparables.

La rabia se puede expresar con amenazas, insultos, chantajes, menosprecios en público, etc.  Según el rival y el momento usará una forma u otra. Golpeará a su víctima o la hundirá en el miedo y la depresión. Con la segunda manera de actuar se consigue que la persona se sienta indefensa y adquiera complejos de inferioridad. Se sienta inútil y no quiera saber nada de la sociedad. Se vuelve desconfiada y se aísla en su mundo. Se ha degradado como ser humano. Es un cero a la izquierda. Ha perdido su valor social.

Como psicólogo, quiero ser objetivo y por eso utilizo la biología para explicar este articulo. Es la ciencia de los seres vivos y dice que no hay diferencias entre géneros sexuales cuando se trata de sobrevivir. Los dos son capaces de utilizar la violencia. A la vista está que todos los niños pequeños. De entre un año y tres, son agresivos. Mordisquean y pegan patadas. No hay diferencias entre sexos. Es la educación recibida, en casa y en la escuela quien marcará las diferencias. Según qué herramientas mentales se enseñen. Estoy hablando de inteligencia emocional. La capacidad de gestionar las emociones y saber expresarlas.

Cada pareja es un mundo y cada hombre es diferente. Según sus ingresos económicos, estatus social o personalidad, le afectará una cosa u otra. Si tiene una buena autoestima, los insultos y los menosprecios no le afectaran en absoluto pero, el factor económico sí que puede afectarle. Sin embargo, si la parte económica no es un problema, quizás si le afecte el menosprecio o la indiferencia y así para cada caso pero, todos comparten un mismo factor. El miedo a perder el acceso a estar con sus hijos. Verse privados de ese derecho.

Este miedo es el que empeora los trastornos mentales que puedan llegar a desarrollarse. La ansiedad, la depresión, el insomnio, el abuso de medicación psicotrópica, etc. La persona está desesperada. Se encuentra sin recursos para afrontarla. Pueden ser legales o mentales. El hombre maltratado no tiene a dónde acudir en estas situaciones. No hay un número de teléfono donde pueda llamar y ser escuchado. Sólo le queda denunciar. Pero, ¿cómo demuestra el maltrato psicológico? El físico si que puede hacerlo pero, aún así, no denunciará y eso tiene su explicación. La vergüenza que siente.

Vivimos en una sociedad que no concibe la agresión de forma bidireccional. La contempla como lineal. Del hombre hacia la mujer. Por eso cuando ella es la maltratada, al hombre se le etiqueta de machista y cobarde. Sin embargo, cuando el maltratado es él, se dice que ella tendría sus motivos o que es valiente. Por haberse defendido. Se asocia su conducta con la defensa y no con la agresión. La Sociedad interpreta al hombre como agresivo y a la mujer como pasiva. Solo actúa para defenderse.

En los medios de comunicación rara vez se habla del hombre maltratado. No hay debates, tertulias, ni programas específicos centrados en él. Como somos una sociedad patriarca, se da por hecho que el hombre no sufre de ningún tipo de maltrato. Ni físico, ni psicológico. Es un problema cultural porque ya desde pequeños nos inculcan que simplemente por ser del genero masculino, somos los machos y como tal, no podemos mostrar debilidad alguna. No debemos llorar y mucho menos, hacerlo delante de una niña. Es más, si en alguna ocasión hemos llorado, nuestros propios padres nos decían, – no llores, eso es de niñas – Tú eres el hombre, tienes que dar ejemplo  – Y las chicas se les inculca que deben ser tiernas, educadas y siempre ir bien vestidas. Igual que un chico puede llevar la ropa rota o un poco sucia, la chica no. Ella tiene que ser una princesa. No una guerrera.

Van pasando los años y cuando llegamos a la adolescencia todo empieza a cambiar. Las hormonas se alteran y sentimos los instintos básicos como cualquier otro animal. Entonces, según nuestro grado de socialización actuamos de una forma u otra. Seamos chicos o chicas. Nos damos cuenta del error de los estereotipos. Vemos a chicas practicando artes marciales que golpean más fuerte que la mayoría de hombres sedentarios. A medida que vamos creciendo vemos mujeres que son policías, médicos, psicólogas, ingenieras, profesoras, dentistas, camareras, camioneras, etc. Es decir, igual que un hombre. Entonces, si tienen la misma capacidad cognitiva para ejercer los mismo oficios, ¿por qué no iban a ser igual de agresivas? ¿Por qué no iban a usar la violencia para conseguir el poder o gestionar su frustración? ¡Ambos somos seres humanos!

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor

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