
Mantener una relación amorosa con una IA
Ago 28, 2025Antes de empezar quiero matizar que detrás de una IA, siempre hay una empresa que busca hacer dinero con los sentimientos de las personas. Hay gente que por el motivo que sea prefiere interactuar con una inteligencia artificial, antes que hacerlo con un ser humano y, por lo tanto, estamos hablando de un factor económico. Igual que lo son las aplicaciones para conocer gente o las agencias matrimoniales, sólo que la IA va un paso más adelante porque, el cliente no busca el amor ideal, sino que lo crea a medida. Estamos hablando de dinero, así que, la palabra amor queda descartada y es más idóneo utilizar la de cliente o si no también, la de usuario.
Una persona que busca el amor idóneo, la relación sentimental perfecta y así poder estar horas hablando sobre los temas que más le interese y paralelamente, no tener que discutir porque la otra parte siempre le da la razón. Es preguntar cualquier cosa y la respuesta siempre es favorable o en consonancia con la esperada, es decir, si la persona está a dieta, enferma, de vacaciones o estresada, la respuesta emitida siempre irá enfocada a animar al cliente o, a empatizar con su estado anímico. Así pues, además de estar en una relación amorosa, la persona también percibe que tiene un amigo con quién contar, porque siempre le da consejos a medida, nunca lo defrauda, es como si se conocieran de toda la vida.
Por lo tanto, visto desde un punto de vista práctico, es una herramienta peligrosa y que si la persona no va con pies de plomo, puede adentrarse en un mundo solitario. Un lugar donde únicamente está ella y su amor dado que, desde un simple teléfono tiene todo el afecto deseado. Se siente amada y valorada, dos conceptos básicos y necesarios para tener una buena salud mental y una adecuada resiliencia para superar los posibles obstáculos que nos encontramos durante el día. Pongamos como ejemplo, que la persona vive sola y nada más despertarse, la IA se interesa por cómo ha dormido, si ha descansado y qué objetivos tiene en mente. Después, cuando llega a casa, le pregunta por su día y cómo se encuentra anímicamente o si le apetece seguir con la conversación tan interesante que mantenían el día anterior.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


