¡No quiero tener hijos!

Tener hijos es una elección, no una imposición, es una elección elegida de forma voluntaria para llevar un estilo de vida.

Es hacer uso del libre albedrío para decidir ser padre/madre o no serlo.

Desde la biología se entiende que tener hijos se fundamenta en dos conceptos, el reproductivo y el cognitivo. Por parte del primero, es la procreación tal cual, no hay más factores en medio, es la necesidad de reproducirse para no desaparecer como especie.

Sin embargo, por parte del segundo, es más complejo pues entran en juego la felicidad y el bienestar. Con lo cual su función es mantener la mente activa y esta a su vez dirigir el movimiento corporal.

Tener hijos es una gran responsabilidad y esto obliga a buscar recursos materiales para su buen desarrollo. Desde el concepto cognitivo, se entiende la procreación como diversión y placer. Se tienen hijos para disfrutar de su compañía, enseñarles valores sociales, culturales y al mismo tiempo aprender de ellos.

Es un hecho que la enseñanza es recíproca, aprende tanto quien escucha como quien habla. Nos obliga a leer y mantenernos informados de lo que sucede en el mundo (cultura general).

Es la mejor manera para enseñar, estar al día de los sucesos pero claro, esto supone una inversión bastante importante del tiempo, la persona tiene que repartillo entre sus obligaciones y la educación de los hijos. De ahí que escoja este estilo de vida, le aporta felicidad. Ser padre/madre es una vocación, una satisfacción personal, no una obligación.

Dicho esto, cualquier motivo que se aleje de esta segunda función para ser padre/mare, es igual de válida que la opción de no serlo, porque estaríamos hablando de preferencias, no de instinto maternal o paternal. No se trata ni de egoísmo, ni de altruismo, sino, de coherencia conductual, “Actúo según lo que pienso y predico, sigo mis propios consejos”. Siendo coherente con la elección elegida, nunca sufriremos de ansiedad pues es la forma de vida escogida. “Hago lo que me gusta y me alejo de lo que me perjudica”.

Lamentablemente no siempre funciona así, muchas personas se dejan llevar por el miedo a la soledad, miedo a hacerse mayores y no tener quien cuide de ellos, miedo a que su apellido desaparezca o no tener a quién dejar la herencia, también puede ser debido a un embarazo no deseado. Luego, otro motivo y por cierto el más destructivo es la presión de grupo, tanto de la familia como de las amistades.

Estas personas usan la técnica de repetición del argumento para convencer a los demás, es sencillamente repetir sin cesar las mismas frases o motivos para procrear. Te dicen: “Siendo mujer tendrías que tener hijos o siendo hombre es de cobardes no tenerlos, eres egoísta, nadie te cuidará cuando seas mayor, te morirás solo/a, etc.”.

Viendo sus palabras nos damos cuenta de que están basando su felicidad y bienestar en alguien más que no sean ellos mismos. Es un gran error por su parte porque el estado anímico jamás se debe delegar en los demás, ¿Qué pasará el día que falten, se quedarán sin la alegría de vivir?

Por su parte, la gente que procrea por amor (instinto maternal/paternal) o no quiere tener hijos hace justo lo contrario, buscar el bienestar en ellos mismos, no lo delegan en otros. Están siendo coherentes con su forma de pensar y aceptarán siempre las consecuencia futuras, jamás les oirás decir “ Si lo se, no tengo hijos” y por parte de los que no quieren tampoco les oirás decir “ Me arrepiento de no haber tenido hijos”. Cualquier decisión que tomes al respecto es igual de acertada y aceptable, o por lo menos tendría que serlo.

Esto es así siempre y cuando nos alejemos de los estandares sociales y sus prejuicios (generalizar las situaciones y conductas). Nadie, excepto la justicia tiene el derecho a juzgarnos. Sólo ella puede decirnos si hemos actuado mal o no. Con esto quiero decir que la idea de familia que tenemos cada uno es diferente y como tal, es igual de respetable.

Debido a los comentarios repetitivos mucha gente acaba cediendo a la presión social y tiene hijos no deseados y esto se traduce en una vida estresada y frustrada. Antes de seguir leyendo, olvídate por un momento de la religión, de la cultura y de tu entorno más cercano, es decir, de la sociedad. Ahora analiza cómo es tu vida actualmente, cómo querías que fuera y cómo quieres que sea en el futuro. ¿Qué motivos te han llevado a tener hijos o a no tenerlos?

Si estás como querías y además, no te arrepientes es que eres coherente con tus conductas. Referente a ser cuidados durante la vejez, las personas que se aferran a esta opción no tienen en cuenta que el estado ya lo tiene solventado, es el motivo de creación del seguro social, para no depender económicamente de los hijos. Igualmente, estamos en el siglo 21 y tenemos muchas facilidades para emigrar de un sitio a otro.

Tu hijo, en cuanto sea mayor de edad tiene la opción de cambiar de lugar de residencia, a lo mejor se va a b3.000 kilómetros de distancia y en consecuencia no te podrá cuidar. Así que la elección tomada para no estar solo/a, no es acertada, como tampoco lo es la de que te ayuden financieramente pues actualmente, muchos padres/madres jubilados mantienen a sus hijos adultos. Es más, usemos la estadística y verás como los motivos usados para convencer a los demás de que tengan hijos no se sostienen por ningún lado. Sólo expondré tres:

– 1) ¿Cuánta gente tiene hijos y viven su jubilación en soledad?

– 2) ¿Cuánta gente está maltratada por sus propios hijos?

– 3) ¿Cuánta gente se ha discutido con sus hijos y han roto toda relación?

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor

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