Ser cajera

Antes de empezar a leer el articulo quiero que sepas porqué hablo en femenino, date un una vuelta por 5 centros comerciales escogidos al azar y verás que 8 de cada diez empleados en las cajas registradoras son mujeres. Es un hecho, no me lo estoy inventando.  A su vez, el perfil de estas mujeres suele ser el de una persona sonriente, alegre, educada, aseada, con buena presencia y muy paciente. A decir verdad, es la imagen de la empresa, el cliente juzgará esta según la experiencia recibida en caja, en el momento de pagar y sobre todo por el trato recibido, si ha sido bien atentido.

Cabe señalar que es un oficio donde se llega por las circunstancias de la vida, no por vocación, raramente oirás a un adolescente decir que cuando sea adulto quiere ser cajero/a. En todo caso querrá ser carnicero, pescadero, mozo de almacen, etc. Paradójicamante, durante la niñez, entre los 7 y los 12 años, es un oficio muy demandado por los crios. Cuando van de compras con sus padres, les llama mucho la atención, ven el ordenador, la caja registradora y bastante dinero junto. Sin embargo, a medida que van creciendo y son conscientes del valor del tiempo se dan cuenta de que es un oficio donde el horario dificulta bastante la conciliación familiar. Luego, el salario no es muy elevado, más bien es bastante precario, ronda el sueldo mínimo.

Es más, dentro del organigrama de la empresa, suele ser el empleo de más bajo rango, cuando en realidad es uno de los más importantes, junto con el de la limpieza. Otro factor a tener muy en cuenta, un lugar sucio o mal oliente es un lugar donde el cliente no vuelve. Volviendo a las cajeras, es sorprendente que tengan un sueldo tan insignifacante, cuando están cargando con la responsabilidad económica de la empresa. La facturación final del comercio sale de los artículos cobrados, del acierto en el momento de cobrarlos. Debido al salario tan bajo, en muchas ocasiones la empleada decide librar un solo día por semana y de esta forma poder  incrementar su nómina.

Aunque a primera vista no parece duro, hay que tener en cuenta que se pasa un mínimo de 8 horas diarias pegada a una silla, con la espalda erguida para no sufrir de lumbares y a 40 centrímetros de un ordenador, viendo números sin cesar. Es un trabajo muy repetitivo, coger el articulo, pasar el codígo de barras y dejarlo otra vez sobre la cinta, pasa de un brazo a otro sin parar. En un sólo día, puede llegar a coger más de 1.000 artículos, con el peso que ello supone para las articulaciones de los hombros y los codos. Igualmente, la vista también se ve afectada, llega un punto que su mente sólo ve códigos de barras. Un añadido interesante, es hacer estiramientos para contrarrestrar los efectos dañinos de estar tantas horas sentadas, es beneficioso tanto para la espalda como para las piernas.En su puesto laboral, tener molestias lumbares o cervicales, se traduce en una jornada laboral angustiosa. No es lo mismo trabajar sentada que de pie, la espalda sufre bastante debido a la mecanización de los gestos. Sin embargo, a pesar de todo lo dicho, trabajan con actitud optimista y en parte se debe a su eslógan.

SBAG: Sonreir, Buenas, Adiós, Gracias.  La mente humana es tan poderosa, que si  consigue centrarse en las palabras positivas, acaba reflejando una imágen de serenidad y satisfacción. Con esto quiero decir que los pensamientos guian la actitud y esta condiciona el comportamiento. Así piensas, así te comportas con los demás.

Sabiendo esto, es beneficioso recordarse a diario nuestras cualidades personales y en el ámbito laboral sucede exactamente igual. Cuando las cajeras memorizan estas 4 palabras, su comportamiento se automatiza, es ver llegar el cliente y se dibuja una sonrisa en su rostro y sin apenas parpadaer ya lo están saludando y cuando se quieren dar cuenta ya le están agradeciendo el haber elegido su lugar de trabajo para realizar las compras.Así mismo, también son conscientes de que durante su jornada laboral se encontrarán con gente estresada, malhumorada y mal educada. Por ejemplo, el que no se despega del teléfono, ni saluda, ni se despide. Ni siquiera le mira a la cara en el momento de pagar.

Luego, también está el que le comenta a su hijo/a en voz alta,  – Ves, como no estudies acabarás igual que ella, detrás de un mostrador – , otro ejemplo también, sería el que siempre va con prisa y claro, tampoco saluda y además, se queja por tener que hacer cola. Por suerte, son una minoria, en el polo opuesto hay gente totalmente diferente, amable y respectuosa. Es gracias a estas personas que el trabajo se hace más llevadero, son clientes que siempre saludan, tanto cuando llegan, como cuando se van y esto tiene su explicación psicológica. La tipologia de cliente se rige por la frustración personal y se expresa con la conducta hacia los demás, en este caso, hacia la cajera, se la considera menor que uno mismo. Es la necesidad de creerse superior a los demás. De ahí la importancia de saber canalitzar las emociones y no descargar la rabia contra la persona equivocada. Si nañana inviertes en un supermercado, te harán falta cajeras y dudo mucho que quieras que los clientes las menosprecien, forman parte de tu negocio, de tu esencia.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor

 

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