¿Por qué te enfadas conmigo?

 

El articulo se podría resumir en una frase: “no te enfades conmigo, sino, contigo mismo”. Estás interpretando la realidad según tus miedos y creencias y me estás juzgando en base a ellos. Antes de decirme nada, razona si el problema soy realmente yo, no vaya a ser que descargues tu ira y malestar en la persona equivocada y después, analiza qué buscas mostrándome tu estado anímico, una respuesta de huida, un ataque, la humillación, la paralización, etc. Todas estas conductas hay que tenerlas en cuenta antes de recriminar algo. En ocasiones, las palabras envenenan a la otra persona y puede alejarse de ti de por vida.

Ten en cuenta que no es mi culpa que tengas paranoias e ideas catastrofistas, yo sólo soy un ciudadano más que se ha cruzado en tu camino. No busco dañarte ni aprovecharme de tu situación financiera o personal, pero tu forma de ver la realidad provoca que me alejes de ti. Dicho esto, hay que entender que es muy triste el estilo de vida centrado en el miedo, pues todas las conductas y decisiones se guían por él, en vez de hacerlo por las ganas de disfrutar. Ante cualquier situación van a pesar más los inconvenientes que los beneficios, la función del miedo es esa misma, alterar al organismo, prepararlo para la guerra, para la supervivencia. Sin embargo, cuando nos guiamos por las ganas de disfrutar, de reír , de divertirnos, estamos preparando al organismo para la calma, la serenidad y la paz mental.

Es más, la forma de pensar siempre en negativo es casi destructiva, paraliza a la persona e imposibilita disfrutar de los placeres que nos rodean. La filosofía de vida de la persona que usa esta mente es “estoy mal y estaré peor”. Delega su felicidad y bienestar en los demás. Está cambiando el rol de las emociones, aunque su función queda intacta, el objetivo a conseguir se distorsiona. Sin embargo, una vida guiada por la alegría y las ganas de disfrutar hacen que nos fijemos más en los momentos agradables y tengamos una visión tanto del presente como del futuro más optimista. Indudablemente, también nos fijamos y aceptamos los momentos desagradables pero no les damos tanta importancia como a los buenos. Interpretamos mejor las palabras malo, fatal y horroso, no pasamos de la primera a la última de repente. Actuamos de igual forma para las positivas, bueno, estupendo y magnifico. Sabemos distinguirlas y usarlas en su debido  momento.

Igualmente, te dejo algunas frases típicas de la mente negativa: – No vayas en moto, que son peligrosas – No viajes, que el mundo es muy peligroso –  Tengo miedo a enfermar, así que aléjate de mí –  No hagas esto ni digas aquello y menos aún, delante de los demás – ¿No te da vergüenza vestir así o llevar ese peinado? – etc.

Enfoca toda su atención en pronosticar el desenlace fatídico y efectivamente, acaba ocurriendo. De tanto pensar en ello y prepararse para el momento crucial, llega un punto que se cumplen las desgracias, pero no es ni magia, ni superpoderes, es simplemente una interpretación hecha a medida, está viendo exactamente lo que su mente desea, es una realidad distorsionada y es debido a que esta es neutra. Son los propios pensamientos los que le dan el significado, eso por una parte y por otra, la mente negativa vive constantemente en el pasado, es rencorosa y poco atrevida. Luego, otro añadido, es que se anticipa constantemente a los hechos, cree que puede predecir el futuro y en consecuencia actúa de forma rígida, no se deja llevar porque está convencida de que no puede modificar las situaciones, deja su destino en manos del azar.

Comúnmente, estas personas tienen un perfil dominado por la baja tolerancia a la frustración, o tienen un motivo realmente importante para actuar o profieren no cambiar de hábitos y costumbres ya que requieren de un esfuerzo y el miedo a no conseguirlo, les crea malestar. Como he dicho antes, se anticipan a los hechos, es algo muy curioso porque viven en el pasado pero piensan excesivamente en el futuro y desgraciadamente se olvidan del presente. Te acabo de definir el miedo. Una emoción que surge cuando pensamos en el futuro y creemos que no podremos afrontar la situación problemática. La mayoría de entre nosotros, la afrontamos de una forma u otra, pero estas personas se encierran en sus sentimientos de desamparo y esto les imposibilita afrontarla, en ocasiones, la aceptan pero aún así, son incapaces de actuar de forma atrevida.

Cuando vivimos en el presente no hay espacio para el miedo pues estamos en el sitio y momento indicado, igual que para el rencor, si nos alejamos del pasado, tampoco hay espacio para él. También debo decir que es un miedo irreal, sólo existe en la mente de la persona. Si razonara las situaciones, se daría cuenta de su mala gestión de la emoción. Cuando el miedo es real, instintivamente lo afrontas y buscas soluciones pero en el irreal, no funciona igual pues es imaginado, por muchas vueltas que le des, no encontrarás una solución adecuada. Un problema si no es objetivo, es imposible de solucionar, si solo está en la mente, es subjetivo y como tal es ambiguo, puede hacerse todo lo grande que quiera.

Con esta descripción, entenderás que antes de discutir con alguien, tienes que estar seguro de su responsabilidad sobre tu estado emocional. Asegúrate de estar enfadado/a con la persona y no con la situación o lugar en concreto y una forma sencilla de averiguarlo es cambiando el punto de enfoque. Imagínate que tienes en frente a alguien diferente y en las mismas circunstancias, si el enfado sigue, seguramente estarás cabreado con el ambiente que te rodea, no con la persona en cuestión. Sin embargo, si el enfado desaparece, entonces, efectivamente, estás en lo cierto y actúas de forma razonable. Es de suma importancia entender esta diferencia, pues los malos entendidos destrozan amistades, alteran el ambiente laboral y fomentan las discusiones de pareja.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor

 

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