
Trastorno límite de la personalidad (TLP)
Abr 9, 2021Su orígen es multifactorial, se debe a la interacción genética/ambiente. Es la percepción e interpretación de la realidad la que desencadenará el trastorno. Es decir, es la forma que tiene la persona de interactuar con la sociedad. Mayoritariamente es debido a alguna experiencia traumática en la infancia, entre los 5 y los 10 años. Suele ser por una agresión sexual o física, maltrato psicológico, menosprecio por parte de los progenitores o poca atención emocional. La persona interactúa en un ambiente donde predominan el miedo y la hostilidad. Con esto quiero decir, que si durante la infancia nuestro entorno social nos refuerza los miedos o las dudas, es muy probable que en la edad adulta, seamos temerosos y tengamos dificultades en la toma de decisiones.
En contrapartida, si nos permite los errores y nos refuerza las elecciones acertadas, ganaremos seguridad en nosotros mismos, dando como resultado adultos responsables. Somos conscientes de que aún habiendo tenido dudas sobre cómo actuar, lo hemos hecho pensando que era la mejor opción. Sin embargo, cuando tenemos problemas para decidir la opción, se traduce en un estado de ansiedad y en un bloqueo mental. Viendo esto, se puede deducir que si nos inculcan que somos inútiles, frente al mínimo obstáculo nos sentiremos desbordados. Esta conducta repetida en el tiempo se convierte en un hábito y nos comportaremos de forma insegura frente a la toma de decisiones. Esto viene a explicar la importancia de la atención emocional durante la infancia, pero sobre todo del refuerzo positivo, de premiar las conductas acertadas, para reforzarlas y que se conviertan en hábitos saludables.
Referente al trastorno en sí, afecta al 2% de la población mundial y las personas que lo padecen, tienen un sistema emocional muy reactivo (hipersensible), frente a estímulos que pasan desapercibidos para la mayoría de entre nosotros, ellas lo viven de forma muy intensa. Un simple comentario, una imagen, un ruido, cualquier percepción sin sentido para nosotros, desencadena en ellas una emoción y por tanto interpretan la realidad de forma diferente a nosotros. Debido a la complejidad del trastorno, para un tratamiento efectivo se acude a uno multidisciplinar, entre la psiquiatría, la psicología y la familia del paciente. Este último es muy beneficioso para los seres que conviven con él, para que no se sorprendan del comportamiento y sepan cómo actuar. No es fácil convivir con este tipo de personas pues el rasgo principal de su enfermedad es la deficiencia en la gestión emocional, tienen bajo umbral a la frustración y esto conduce a la inestabilidad emocional ( ira, depresión, ansiedad, miedos irreales, etc.) Igualmente, son incapaces de controlar su temperamento, es muy cambiante, se mueve por los extremos y está guiado por la impulsividad.
En varios casos esta inestabilidad conduce a las adicciones, tabaco, alcohol, medicamentos, drogas ilegales, sexo, juego, trabajo, comida (anorexia, bulimia, hiperfagia), etc. Frente a una situación pueden reaccionar de una forma determinada y pasados unas horas, frente a la misma situación, actúan de forma opuesta. Con este panorama es comprensible su inestabilidad en las relaciones interpersonales y aquí es donde entra en juego la medicación psicotrópica, administrada por la psiquiatría, justamente para regular el estado anímico y por su parte, la psicología trabaja la percepción e interpretación de los hechos. Su objetivo es cambiar su sentido de las emociones y de esta forma conseguir un comportamiento más adaptativo, con menos cuadros de ansiedad y estados depresivos. Gracias a ella, pueden modificar su relación con los demás, ya que se basa en la idealización y la devaluación.
Tienen expectativas muy elevadas de los demás, es por ello que cuando se chocan con la realidad, los devalúan al extremo, se sienten engañadas. Luego, otro escenario es cuando alguien más les presta atención, se imaginan que esa persona siente alguna atracción física por ellas, no distinguen entre el coqueteo y la amabilidad. De ahí que hoy puedan sentir aprecio y alegría por alguien y que mañana lo menosprecien, pero este cambio tan repentino de actitud es debido al miedo al abandono, al desamparo de encontrarse solas. Tienen un malestar crónico debido a su gran vacío interior, no encuentran el sentido a su vida y se sienten incomprendidas. Este desamparo les crea angustia y para calmarla muchas veces acuden a la autolesión, se hacen cortes en los brazos y/o piernas (cutting), se hacen quemaduras e incluso intentan suicidarse. Es una forma rápida y sencilla de rebajar la ansiedad. Depende de las circunstancias lo harán para llamar atención o realmente, lo harán como forma de evadir su malestar, no encuentran otra salida.
Justamente este coktail de emociones y síntomas son los que dificultan su diagnostico, se tienden a confundir con otras enfermedades o trastornos mentales, como pueden ser la depresión, esquizofrenia, ansiedad, bipolaridad, etc. Es la peculiaridad de este trastorno, que es un conjunto de síntomas pero con una intensidad inferior a cuando van por separados, son más bien brotes, estados transitorios, es decir, coexisten ambos a la vez (comorbilidad). En muchas ocasiones el clínico diagnosticará antes la bulimia, la anorexia, la ludopatía o cualquier otra adicción antes que el trastorno en sí. Con lo cual tanto la medicación como la terapia no serán muy eficaces, pues se están tratando los síntomas pero no la raíz del problema. Referente a los cambios de humor también influyen en su autoconcepto, una veces se ven bien y otras sólo se encuentran defectos.
Para acabar, quiero recalcar que durante el tratamiento se irá reduciendo tanto la frecuencia como la cantidad de la medicación, sin embargo, raramente se deja por completo, su consumo suele ser de por vida.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


